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sábado, 14 de septiembre de 2013

El Teatro Municipal de Antofagasta: camino a ser el principal referente cultural para toda la región

Coordenadas: 23°38'47.94"S 70°23'48.00"W
Al lado de la Plaza Colón, en la dirección de calle Sucre 433 casi en la esquina de San Martín y separada de ésta sólo por la plazoleta dura que se sitúa justo en vértice de este cruce, se eleva el edificio macizo y de líneas modernistas que ocupa el Teatro Municipal de Antofagasta, cuyo largo entra por la cuadra hasta hacerse visible en calle Bolívar.
Hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario de su inauguración, aunque eclipsado por el contexto de las conmemoraciones del 11 de septiembre.
Su origen se encuentra cerca del término de la antigua buena época del Teatro Nacional de Antofagasta, cuando se hacía necesario la construcción de una nueva y más moderna sala para la ciudadanía en la ciudad "perla" del Norte de Chile, escogiéndose un terreno casi adyacente a la plaza central, frente al antiguo sitio que había ocupado el desaparecido Hotel de Comercio, luego Hotel Colón, y su vecino el edificio de la Caja Nacional de Ahorros de Antofagasta.
Los trabajos comenzaron en 1961 con grandes expectativas, proyectándose incluso que el teatro pudiese ser un gran centro cultural que albergara salas de exposiciones y sedes varias para actividades de artes. Sin embargo, necesidades financieras como la de inyectar más fondos a la reconstrucción tras el catastrófico terremoto de Valdivia, pusieron en jaque el proyecto, obligando a bajar sus aspiraciones, reduciéndolo considerablemente y concluyéndose lo antes posible las obras, ante la frustración de los antofagastinos.
Sólo en la siguiente centuria pudo restaurarse el plan de establecer allí el gran teatro de la Municipalidad de Antofagasta, durante la alcaldías de don Santiago Gajardo y don Hugo Vieyra Vital. Los trabajos comenzaron hacia 1978, para terminar de construirse así el sólido edificio de concreto con amplio salón donde quedaría el teatro.
La remodelación con ampliación fue total y la fecha de entrega de obras hoy resulta un tanto controversial: 11 de septiembre de 1981, pues se la hizo coincidir con el aniversario del alzamiento militar de 1973, dado el contexto político imperante en aquellos días. Aún se conserva afuera la placa metálica inaugural, con la siguiente leyenda:
"TEATRO MUNICIPAL
OBRA INAUGURADA EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1981, EN EL GOBIERNO DE S. E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA GENERAL AUGUSTO PINOCHET UGARTE, SIENDO INTENDENTE REGIONAL BRIGADIER GENERAL CHRISTIAN ACKERNETCH SAN MARTÍN Y ALCALDE DE LA COMUNA DON VÍCTOR HUGO VIEYRA VITAL.
ANTOFAGASTA, SEPTIEMBRE 1981"
El Teatro Municipal quedó en un edificio con el salón-auditorio central de dos pisos con dos entradas principales cada uno y buen espacio general, de base radial tipo pullman frente a un escenario de elevación media y rodeado de muros con cortinas. Las butacas del recinto fueron conseguidas gracias a una campaña emprendida por el diario "El Mercurio de Antofagasta". Con el tiempo fueron siendo cambiadas y quedaron distribuidas en 560 para la platea baja y 307 para alta. Por los costados, se asciende por escalas dobles y pasillos de sobria terminación sin la carga decorativa que suele verse en teatros de épocas anteriores.
El recinto cuenta con oficinas, camarines, salas administrativas, salones de reunión, aulas para clases, talleres, salas de ensayo y es también sede de la  Orquesta Sinfónica de Antofagasta y de la Biblioteca Pública N° 120 "Isaac Arce Ramírez", situada frente a la plazoleta que está a un costado y justo en la esquina. Funcionan en el espacio del teatro también las Escuelas Artísticas de Ballet, Música y Bellas Artes, por lo que prácticamente siempre hay alguna clase de actividad artística dentro del mismo, haya o no funciones en su tarima.
Administrado por la Corporación Cultural de Antofagasta, el Teatro Municipal es uno de los más importantes de Chile y ciertamente es el principal referente de espacios culturales en la ciudad, con una intensa cartelera que hoy llena las mamparas y carteles exteriores del edificio, combinando obras de teatro, música de concierto, ópera y ciclos de jazz. Han tocado en su escenario figuras internacionales como Pablo Milanés, Cristián Castro, Jean-Luc Ponty, la Orquesta Sinfónica de Chile, el grupo de danza BAFOCHI y el pianista nacional Michio Nishihara, que estaba anunciado en vistosas gigantografías colgantes en el exterior, durante mi última visita a este lugar.
Aún existen etapas y detalles que se quiere concluir dentro del edificio, especialmente "tras bambalinas". Aunque gran parte del mismo ha sido intervenido y mejorado ya, como con la incorporación de ascensores para gente con impedimentos físicos y ampliaciones de los equipos de luz y de amplificación interior, todavía quedan algunos proyectos pendientes, como el mejoramiento de las fachadas exteriores, que siguen a concreto desnudo sobre el geométrico zócalo blanco.
Con relación a lo anterior, hay un interesante plan de refacción ya anunciado por la Municipalidad y que se ejecutará entre los próximos años 2014 y 2016 con asistencia de privados. Incluye pintar grandes murales diseñados por el artista local Luis Núñez, sobre el muro exterior poniente y luego el que da hacia calle Bolívar, con escenas regionales alusivas a la profunda cultura antofagastina, especialmente la de raíz minera, proyecto en el que la Corporación Cultural tiene también el apoyo de la Corporación Pro-Antofagasta (PROA). La técnica que se usará es una mixtura de realismo figurativo y efectos de percepción con hiperrealismo.
Espero que este interesante lugar pueda recibir los mejoramientos y la puesta en valor que se le han planeado, logrando convertirse, así, en el principal espacio cultural de toda la Región de Antofagasta, como se lo ha propuesto la Corporación Cultural. Seria un premio al esfuerzo que en todos estos años se ha puesto en él y también a su éxito como punto de actividad artística y escénica permanente en la ciudad.

martes, 10 de septiembre de 2013

El centenario Kiosco de Retreta de la Plaza Colón, esperando ser reparado

Postal fotográfica antigua de la Plaza Colón. Al frente, el kiosco, Atrás, el edificio del Correo.
Coordenadas: 23°38'48.55"S 70°23'52.90"W
El Kiosco de la Retreta, que ha sido llamado también la Glorieta o Kiosco Croata y Odeón Eslavo, está situado hacia la esquina interior de la Plaza Colón, la del cruce de calle Prat con San Martín frente a la Intendencia Regional de Antofagasta. Su posición lo destaca en este histórico cuadrante de la ciudad, aunque desde hace un tiempo a la fecha se encuentra aislado de los visitantes.
La obra fue una donación originalmente arreglada por la colonia eslava para la ciudad. Al igual que otros monumentos existentes en la misma plaza, se trataba de un obsequio hecho en el marco general de las celebraciones del Primer Centenario de 1910, pero sólo pudo ser inaugurado con acto público el 26 de marzo de 1911, en el mismo lugar donde se encuentra ahora. La intención de homenajear el Centenario está en una placa colocada en la misma estructura:
LA COLONIA SLAVA
DE ANTOFAGASTA
AL PUEBLO CHILENO
EN CONMEMORACIÓN CENTENARIO
1810-1910
Al parecer, el kiosco vino a sustituir una glorieta o cenador de planta rectangular y fábrica de madera, que existía anteriormente cerca de este lado de la plaza y que era usada por músicos y bandas de guerra, apareciendo en algunas fotografías del período del 1900 y seguramente existiendo todavía cuando tuvieron lugar los infaustos sucesos que culminaron en la masacre del 13 de febrero de 1906, en este mismo sitio.
Imagen clásica de la plaza y el kiosco hacia mediados de siglo, en imagen publicada por don Pedro Encina en su Flickr "Santiago Nostálgico".
Imagen nocturna actual del Kiosco de Retreta.
Durante todos estos años, la obra ha sido un símbolo importante del turismo en Antofagasta. De elegante acabado y levantado con dos pisos en albañilería y metal forjado, el Kiosco de la Retreta fue diseñado con un estilo neoclásico tardío de influencia romántica. La base es una rueda octogonal alternada por caras de muro y arcos de estilo tumido, alusiva a ciertas líneas de arquitectura propias de la cultura balcánica más clásica. A los lados de cada uno de estos arcos, a modo de bigotes decorativos, hay una orla con el blasón del escudo chileno y otra alusivo a los pueblos croatas en su época bajo la Casa de Austria.
El segundo nivel del odeón, al que se accede por una estrecha escala metálica lateral, es de fina herrería artística de barandales, marcos, pilares y encaracolados de estética con influencia quizás francesa o italiana, con un icono de una lira que se repite en las ocho caras de la reja del pretil. Sobre el mismo, una cúpula de membranas y teja escamada, con forja artística y remate de la misma estilización de una lira en el extremo superior.
Como en el caso del rito de besar el pie del indio patagón en el Monumento a Magallanes de Punta Arenas, o del paso bajo el Reloj de la Plaza Prat de Iquique, una leyenda creada sobre este kiosco dice que quien hallándose de visita en la ciudad camine por debajo del mismo monumento atravesando sus arcos, volverá a Antofagasta próximamente o podrá quedarse viviendo en ella si acaso ése es su deseo. Lamentablemente, veremos que esta posibilidad por ahora está bloqueada, aunque espero que no por mucho.
En 1989, la Cámara de Comercio de Antofagasta hizo colocar en una de las bases del kiosco, hacia la cara del lado de calle Prat, una placa y perfil recordatorio de don José Papic, uno de los hombres más valiosos de la historia contemporánea de la ciudad y fundador del Centro para el Progreso de Antofagasta, que dio una lucha incansable por el beneficio de la región. La placa de bronce dice junto a su retrato en relieve:
HOMENAJE A
JOSÉ PAPIC RADNIC
1907-1983
AL HOMBRE VISIONARIO QUE EN EL
GRAN CABILDO DEL 22 DE ABRIL DE
1949 ENSEÑÓ A LOS ANTOFAGASTINOS
LA RUTA CABAL DE SUS PROGRESOS
SOÑANDO Y CREANDO PORVENIR PARA
NUESTRA TIERRA.
CÁMARA DE COMERCIO
ANTOFAGASTA - 1989
Poco después, al comenzar los años noventas, comenzó a surgir la idea de proponer el odeón para la declaratoria de Monumento Histórico Nacional, iniciativa que fue timoneada por la Sociedad Croata de Antofagasta y solicitada directamente a la dirección del Consejo de Monumentos Nacionales.
Así, considerando su "gran valor histórico, arquitectónico y sentimental, tanto para la Colonia Croata residente como para la ciudadanía de Antofagasta", el Decreto N° 512 del 30 de agosto de 1995, declaró al Kiosco de la Retreta de la Plaza Colón como Monumento Histórico Nacional, aludiendo de paso al buen estado de conservación en que se conservaba, gracias a la mantención dada por la propia colectividad croata y la Ilustre Municipalidad de Antofagasta.
Sin embargo, al transcurrir el tiempo y sucesos como el terremoto de Tocopilla de 2007, el elegante kiosco comenzó a quedar en una triste situación de deterioro y mal mantenimiento. La dirección municipal de cultura y turismo determinó también que había descendido el terreno de la superficie en cerca de un centímetro, provocando las fracturas y desprendimientos en sus cornisas. Al aproximarse los días de las fiestas del Bicentenario Nacional, su estado ya era tal que debió ser cerrado al público para iniciar un proyecto de restauración que, se suponía, iba a ser urgente. Para esto, la Municipalidad solicitó recursos a la Sociedad Croata.
El plan de rescate fue preparado por la Municipalidad, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales, con participación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte. Como primera etapa, se penetró en la loseta para especificar los materiales usados y se exploró al estructura del subsuelo del monumento, esperando determinar el origen de los problemas que experimentaba el mismo.
El año 2011 se precisó que había cierto material de estabilizado que había sido colocado sobre la antigua superficie y bajo la estructura; al año siguiente, se anunciaron los preparativos para una reparación total del odeón. Sin embargo, y por razones que han sido explicadas popularmente en cuestiones de recursos y burocracia, el Kiosco de Retreta sigue en el mismo estado que entonces: aislado, cercado, ajeno al público y esperando por la reparación pendiente que varias veces ha parecido ser inminente, pero aún no se concreta.
Pese a todo, el Kiosco de Retreta estuvo entre los puntos con visitas y charlas guiadas de las últimas jornadas del Día del Patrimonio Chileno, por lo que será el tiempo el que pondrá el capítulo específico que sigue en la historia de este Monumento Histórico Nacional, que aguarda por su pronta recuperación allí en la Plaza Colón de Antofagasta.